8.10.06

 

El ABC de un buen asado

Por Federico Falco

Me considero a mí mismo un buen cocinero, pero, debo reconocerlo, no se hacer asados. Controlar los fuegos, que no se apaguen las brazas, manejar los rudimentos del salar y saber si el matambre va primero con la grasa para arriba o para abajo no se cuentan entre mis virtudes. Si llegado el caso debo hacerme cargo de la parrilla, el nerviosismo del cocinero devenido asador hace que los cortes salgan reconcentrados, morochones, víctimas del arrebato vuelta y vueltero… Así que poca cosas podría decir sobre el arte de hacer un buen asado, y menos aún, sobre su esencia depurada en un abc de tres pasos.
Tengo una amiga que hace los mejores asados del mundo. Ella es ama de casa y tiene cinco hijos. Su técnica es simple. El asador le queda lejos de la cocina (el centro de su hogar) así que prende el fuego y vuelve a la cocina a lidiar con los críos. Después de un determinado tiempo, que no mide por reloj sino a pura intuición, se va para el fondo con la carne. Las brazas están listas, las esparce, pone la carne en la parrilla y vuelve a la cocina. Sigue lidiando con los críos, de pronto se levanta y explica:
-tengo que dar vuelta el asado.
Desaparece por tres segundo y ya está de regreso. Y en un momento exige que se ponga la mesa, el asado ya está listo. Vuelve del fondo con los cortes en su punto justo, perfectos.
La admiro terriblemente y cada vez que le pregunto cómo lo hace ella me dice que el asado se hace solo: no hay que tocarlo y, mirarlo, lo menos posible.
No se si la receta sirve de algo. En realidad es la receta contraria al que daría un Martiniano Molina pseudo gourmet. Eso de que un buen asado se hace con amigos alrededor, vinito de por medio y amenizado con buena charla suena a cuento neo burgués. Desconfío de esas cosas. Es como redecorar sin pintar las paredes o ponerse perfume francés sin haberse bañado antes.
En algunos pueblos existen asadores oficiales. Una vez me contaron de uno al que la embajada argentina en algún país de Europa exportó junto a un freezer lleno de los mejores cortes y un contenedor con leña del monte. El tipo tenía que ir y hacer un asadazo para cientos de diplomáticos de todo el mundo. Hasta la sal entrefina le llevaron. Nunca supe si regresó, pero me queda desde entonces la intriga de qué habrá hecho ese asador de bombacha y pañuelo al cuello frente a la Torre Eiffel, bordeadita, bordeadita de una fumarola, del devenir humo de un metro o dos de chinchulines bien trenzados.

++++++++++Federico Falco
www.aquinohaybosque.blogspot.com ++++++++++++++

Datos brindados por el Sargento García: General Cabrera, Córdoba, 1977. Es licenciado en ciencias de la comunicación. Ha publicado “222 patitos” (Editorial La Creciente, 2004) y varios cuentos en diversas antologías. Se desempeñó como Jefe de Redacción de la revista digital “Fe de Rata”, medio dedicada a la literatura, el cine y el arte en todas sus expresiones. En el 2004 fue premiado en lacategoría “Literatura” en las “Distinciones Cabeza de Vaca” otorgadas por el Centro Cultural España Córdoba. En paralelo a su obra literaria trabaja en video y video instalado. Obras suyas han sido mostradas en el país y el extranjero. Es docente universitario y coordina talleres de escritura creativa.

Comments:
al menos admitis que no sabes hacer asado. yo de canchero intente hacer uno y provoque un cortocircuito en mi casa. la puteada estuvo mas que merecida.
 
fede. al menos lo admitis.
yo me hice el canchero, me tire a hacer un asado, y origine un corto circuito en mi casa.
la puteada estuvo mas que justificada.
 
No te dediques a los asados porque con la cara que tenes ya estas en el horno... Qué carita fiera...
 
creo que la ama se casa a la cual te referis, a descubierto la quinta escencia del asado, el secreto ultimo, pues doy fe, ¡asi se hace un buen asado!, y no hay otra
 
Publicar un comentario



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?